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lunes, 3 de noviembre de 2014

Démosles una patada en el culo

Momento de la detención de Francisco Granados. Foto www.elcorreo.com

Estoy harto. Y como yo una amplia mayoría de ciudadanos de este país. Nos han tomado el pelo durante décadas. Con el pretexto de que a todos o a casi todos nos iba bien, un número significativo de políticos consideraron que por unos cuantos millones de euros que se llevasen a Andorra, a Suiza o a cualquier otro paraíso fiscal no iba  pasar nada, nadie se iba a quejar.

La corrupción está aferrada a nuestra democracia y va a costar despegarla. Cada día nos despertamos con una nueva detención, una nueva imputación. Ex-presidentes autonómicos, ministros, consejeros de comunidades autónomas, empresarios, sindicalistas, mineros, jefes de la casa del rey, etc.

Detenido el ex número 2 del PP madrileño, Francisco Granados

De derecha la mayoría, pero también de izquierdas, de centro, liberales, comunistas, regionalistas, nacionalistas. Todos trincaron en este festín de corrupción, salvo unos pocos honrados.

Parece que no se puede confiar en nadie, en medio de la mayor crisis económica de nuestra joven democracia. Quizá esta podredumbre es también causa de la magnitud del abismo económico en el que nos encontramos. Más de 5 millones de parados, una deuda desorbitada, pobreza, emigración.

Y quiero pensar que esta crisis será la que acabe con esta enfermedad que tiene nuestra sociedad, quiero pensar que es curable y que no estamos en fase terminal. Hay un dicho muy español que dice que no hay mal que por bien no venga. Que esta crisis sirva para limpiar toda la mierda que cubre nuestra nación y que no nos deja ver el horizonte.

Tenemos un país enfermo, y está en nuestras manos cambiar las cosas. No podemos volver a caer en los mismos errores. Démosles una patada en el culo

martes, 29 de julio de 2014

Reiniciando España


Esta maldita crisis, la peor que ha vivido España en la democracia, nos ha cambiado para siempre. Todavía no la hemos superado, son ya más de 6 años en el que la sociedad ha sufrido un zarandeo que nos ha transformado definitivamente. Nada volverá a ser igual.

Vivimos una época convulsa en la que los ciudadanos rasos hemos soportado el peso de esta crisis económica que no creamos nosotros. Los culpables son otros, hay que mirar un poco más arriba para encontrarlos.

Los verdaderos culpables, que todos conocemos, están pasando de puntillas por esta crisis. Ellos son los responsables, pero han mirado para otro lado, como si tanto sufrimiento no fuera con ellos.

El sistema está tocado, aunque no de muerte. Este modelo, en el que el puesto de trabajo de un ciudadano de a pie, su vivienda, su vida y la de su familia depende de una decisión tomada fríamente desde un despacho, no puede seguir siendo el que nos rija.

Los ciudadanos tenemos derecho a que los políticos gobiernen para nosotros, y no para las empresas y la élites económicas y políticas. No quiero ser demasiado extremista en este punto. Las empresas son fundamentales para el funcionamiento de una sociedad, para su avance, para su progreso. Pero otro tipo de empresas. Unas que se comprometan con la sociedad. Necesitamos empresas que no estén solo a las maduras, sino a las duras también. De estas tenemos pocas ahora mismo.

Los países no pueden estar gobernados por las grandes corporaciones. Tampoco un país puede estar gobernado por otro. Durante estos años en la Europa de los 28, solo ha importado la voz de un solo país, Alemania. El austericidio se ha impuesto por encima de las personas. Había que recortar aunque esto supusiera el fin de las ilusiones de miles de ciudadanos.

Pero algo está sucediendo, no solo en España, sino en Europa entera. La gente ha dicho basta. Los poderes políticos y económicos le ven ahora las orejas al lobo y temen por sus posaderas. Esto me parece el único elemento positivo de esta puta crisis.
En nuestro país han surgido infinidad de movimientos ciudadanos que han levantado la voz ante tanta injusticia. Para poner un ejemplo, el Movimiento 15 M, que dio la vuelta al mundo, y fue un ejemplo a nivel mundial de movilización pacífica que exigía un cambio.

     Cabeza de la manifestación del 15 de mayo de 2011 en Madrid    

Mención especial también merece la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Una plataforma encabezada por Ada Colau, que ha luchado con uñas y dientes para ayudar a personas que estaban a punto de perder su casa, y en muchos casos han logrado paralizar el desahucio o han conseguido la dación en pago. Los desahucios han sido, junto con los suicidios, la cara más trágica de esta crisis económica. Una ley hipotecaria injusta, que te echa de casa y a la vez te obliga a seguir pagando una vivienda que ya no vas a disfrutar. Los ciudadanos son los perjudicados de que esta ley no quiera cambiarse y, como siempre, los beneficiados son los bancos. Dicha plataforma recibió el premio Ciudadano europeo de 2013 reconociendo esta lucha. Premio Ciudadano europeo 2013 PAH

También merecen una mención especial, pero en este caso desde el punto de vista negativo, los bancos. Entre todos los hemos rescatado, con dinero público, siendo empresas privadas. Pero este rescate luego no se ha traducido en que estos usureros ayuden a los ciudadanos a salir adelante. Han especulado, y lo seguirán haciendo con nuestro dinero y con las viviendas que han ido robando a trabajadores, pensionistas, discapacitados, etc. Rescate a la banca española. Junio 2012

Pero este terremoto que está sufriendo el sistema también tiene su cara peligrosa, la irrupción de partidos políticos de corte populista, en algunos casos xenófobos, nacionalistas, que aprovechando el descontento de la gente tratan de señalar otros culpables de la crisis y así sacar partido e imponer su ideología.

En Francia, por ejemplo, está el caso del Frente Nacional que de la mano de Marie LePen fue la fuerza más votada en las últimas europeas. Un partido neofascista que señala a los inmigrantes como principal problema y que quiere replantearse la pertenencia del país galo en la Unión Europea.
En Grecia Amanecer Dorado, partido neonazi, ha crecido vertiginosamente, también en el Reino Unido tenemos el ejemplo de UKIP, también de extrema derecha. El Frente Nacional francés gana las elecciones europeas en Francia. Mayo 2014

El extremismo de izquierda también ha crecido a base de discursos populistas en muchos países. En la propia Grecia, Syriza es el segundo partido más votado. El Movimiento 5 estrellas de Beppe Grillo en Italia consiguió ser la tercera fuerza nacional en las generales de 2013. En España ha irrumpido Podemos, partido liderado por el profesor Pablo Iglesias, que aunque acierta señalando a los culpables de esta crisis, se equivoca al creer que la solución es el otro extremo.

Los extremos nunca son buenos, tampoco en política. La sensatez nos dice que hay que cambiar muchas cosas, sí, pero con los pies en el suelo. No pueden plantearse situaciones utópicas. Los planteamientos siempre tienen que estar sujetos a la realidad, a lo que puede o no puede hacerse en política. Como decía Aristóteles "la política es el arte de lo posible". Tenía razón. A todos nos gustaría, por ejemplo, vivir sin trabajar, o jubilarnos a los 50, pero esto haría la sociedad insostenible. Deben proponerse cosas que puedan cumplirse sin hacer quebrar al Estado.

Sin embargo la irrupción de estos partidos tiene un componente positivo, ha despertado a los partidos hegemónicos y estos han empezado a moverse. Dimisiones, renuncias, retiradas, son el pan nuestro de cada día. Quizá tendría que haber más, pero esto hace años era impensable.

España está en proceso de profundo cambio y no sabemos hasta donde llegará. Hemos cambiado de Jefe de Estado tras la abdicación del rey. Juan Carlos I ha dado paso a Felipe VI. Algunos van más allá y piden el cambio en la forma de Estado, planteando la proclamación de la República. El rey abdica. Junio 2014

Otro cambio que se avecina es el de la Constitución. Cambio que empieza a urgir. La Constitución ha hecho un gran servicio al país pero debe adaptarse a la realidad actual. El modelo territorial necesita también un cambio para encajar a todos sin que se rompa la unidad y la igualdad.

El bipartidismo ha dado paso a una afloración de partidos de diferente corte. Si en las últimas generales Partido Popular y Partido Socialista representaban cerca del 80 % de los votos, en las últimas europeas apenas llegaban al 50 %.

Todo está cambiando, y viniendo de donde venimos el cambio es bueno siempre que se haga ordenadamente y con cabeza. ¿Cuánto de profundo será el cambio? Eso no puede saberse aún porque aún estamos inmersos en él, aún estamos reiniciando España.

domingo, 1 de junio de 2014

Populismos, ¡no, gracias!


Cuando el Partido Popular llegó al gobierno, lo hizo en medio de la mayor crisis económica que hemos vivido en democracia. Los españoles asustados, no se pararon a pensar en la sensatez de las propuestas populares, ni en si cumplirían con su palabra. Se opto por el camino fácil, creer a la oposición de entonces que culpaba de todos los males al gobierno de Zapatero, aún sabiendo que el problema era mucho más hondo, ya que se trataba de una crisis a nivel mundial, que ni ellos podrían superar tan fácilmente.

Pero optaron por concederle la mayoría, porque no votamos con conciencia, no nos paramos a ver que propone cada partido, y que es verdad y que es mentira de lo que cada partido vocifera. Simplemente nos basamos en determinadas declaraciones que nos llegan a través de los medios de comunicación y que se nos quedan clavadas como espadas. No profundizamos más allá.

El tiempo nos ha dado la razón a aquellos que pensábamos que el gobierno del Partido Popular, no solo no iba a mejorar las cosas, sino que iba a empeorarlas. Y así estamos.

Esto mismo ha ocurrido en las elecciones europeas que se celebraron el pasado 25 de mayo. Aparte de lo incomprensible de la victoria del Partido Popular, aunque bien es cierto que pierde millones de votos, está el caso de Podemos.

La formación de Pablo Iglesias ha conseguido más de 1 millon 200 mil votos en su primera incursión en unas elecciones. En muchas poblaciones se ha convertido en la tercera fuerza política.

¿Dónde esta su éxito? Pues tristemente en el populismo. Pablo Iglesias es un gran comunicador. Muchas de sus intervenciones están cargadas de razón, y yo estoy de acuerdo con él en muchas de sus ideas. Por ejemplo en culpar de la crisis a las grandes fortunas y a los gobiernos que parece que gobiernan para las grandes empresas.

Critica que son las clases más desfavorecidas las grandes perjudicadas y llama a revertir tal situación. Evidentemente estoy totalmente de acuerdo con él. También cuando critica los recortes sociales, los desahucios, y todas aquellas medidas de este gobierno que han contribuido a que se generen mayores desigualdades en nuestra sociedad.

Pero estando de acuerdo con Iglesias y su partido en todos estos puntos, ahora hay que tener visión global. ¿Qué proyecto tienen para España? ¿Es real ese proyecto, es realizable, o es utópico?

Con la demagogia no se gobierna. Una cosa es hablar de deseos y otra llevarlos a cabo. Por ejemplo está hablando de que si ellos gobernasen la edad de jubilación en España sería de 60 años. Muy fácil decirlo. La realidad es que estamos en un país envejecido, en el que para mantener unas pensiones dignas es inviable marcar esa edad de jubilación. A eso hay que añadir que en ningún país de la Unión existe esa edad de jubilación. Y en el mundo los ejemplos no son los mejores, se jubilan a los 60 en Rusia y Colombia. Francamente no quisiera que España se pareciera a ninguno de esos dos países.

¿Es el modelo de Podemos el mismo que el de los países denominados bolivarianos? Es decir Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, etc. Pues tengo que afirmar que se parece peligrosamente a ellos.

Yo no quiero para mi país lo que está sucediendo en aquellos países. Estando de acuerdo con él en que hay que cambiar cosas en España, no puedo estarlo en querer convertir España en una república bananera al estilo chavista.

Por ejemplo, cuando se refieren a recuperar el control público de sectores estratégicos de la economía, suena peligroso. Imaginaos al Estado controlando todos los medios de comunicación como sucede en Venezuela. O por ejemplo, que Telefónica vuelva a ser controlada por el gobierno. No existiría competencia y con ello se destruirían miles de puestos de trabajo. ¿O que quieren, que toda la población activa de este país sea funcionaria? Esto es inviable para un Estado. El Estado tiene el dinero que tiene. Cierto es que se puede gestionar mejor de lo que lo han hecho los últimos gobiernos, pero de ahí a que lo pague todo el Estado es imposible.

Otra propuesta ridícula e injusta, la creación de una renta básica para todos. ¿Estamos locos o qué? Lo único que esto originaría serían parásitos de la sociedad, que por cierto, ya existen. Renta básica para el que se lo merezca sí, es decir, para aquel que buscando trabajo y demostrándolo, no lo encuentra. Ahí de acuerdo, pero ¿para todos? Entonces nadie querría trabajar y los que si trabajaran pagarían los caprichos de los que vivieran del Estado. Esto aparte de irrealizable es injusto.

Otro aspecto que suena a demagogia pura es el tema de la inmigración. Yo soy el primero que me gustaría vivir en un mundo sin fronteras, donde cada cual pudiera vivir donde quisiera. Pero siendo realistas, en la actualidad, esto es inviable e inasumible. Imaginaos un país como España con 6 millones de parados en el que pudieran entrar libremente los inmigrantes. Esto sería ingobernable. La gente se moriría de hambre por las calles, habría disturbios. Y no me malinterpretéis, no por los inmigrantes, sino porque no habría trabajo para todos, ni recursos sociales para todos. Todo cuesta dinero. No vivimos en un mundo color de rosa, por desgracia.

Y luego está el asunto catalán y vasco. El partido de Iglesias está a favor del DERECHO DE ROMPER que proponen los nacionalistas. Es decir, estaría de acuerdo en que cualquier pueblo (habría que ver que es un pueblo para ellos), pueda decidir, sin contar con el resto, romper la fraternidad entre ciudadanos. Vamos, que quieren cargarse la soberanía nacional, quieren trocearla. Entonces, ¿los de Badajoz pueden decidir no ser extremeños? Ese supuesto derecho a decidir, que yo prefiero llamar derecho de romper, no existe en ningún país serio, porque volveríamos a la Europa de la Edad Media, donde cada "pueblo" tenía su señor feudal, y así les iba, o incluso antes, cuando cada tribu tenía su líder y no existía igualdad entre los ciudadanos.

Así que, cuando uno vota, aunque pueda estar de acuerdo con alguna de las cosas que el partido de turno diga, no nos debemos quedar con lo superfluo, con las frases que se quedan clavadas, hay que ir más allá. Ver que modelo de país proponen. Y sinceramente, la Unión soviética no es el mejor ejemplo de modelo de buen funcionamiento.

Entiendo los resultados, la gente descontenta con los partidos tradicionales ha decidido dar su apoyo a formaciones nuevas. Pero hay otras formaciones nuevas que proponen cambios en el Estado pero sin volverse locos, sin querer convertir a España en un desastre mayor, por ejemplo, UPyD o Ciudadanos, partidos progresistas, socialdemócratas pero realistas con el mundo del siglo XXI.

Así que, igual que cuando el PP hizo una campaña demagógica en las elecciones generales de 2012 y lo dije, también tengo que decirlo en esta ocasión. Populismos, ¡no, gracias!

viernes, 2 de mayo de 2014

¿Recuperación?


Fotografía del diario Público

Se les llena la boca de decirlo: "La recuperación de la economía española es un hecho." Lo dicen basándose en una serie de datos aislados que así lo atestiguan. Cifras frías que no se traducen en una mejor calidad de vida de los españoles, al menos de la inmensa mayoría, porque si algo ha dejado de manifiesto esta crisis es que no todos nos enfrentamos a ella de la misma manera.

De hecho las grandes empresas vuelven a los beneficios, lo hacen porque despiden trabajadores, les pagan menos y llevan sus producciones, en muchos casos, a países en vías de desarrollo donde la mano de obra es más barata.

Luego está el tema de los bancos, los grandes artífices de esta crisis que ha terminado con las ilusiones de tanta gente de tener simplemente una vida digna. Entre todos les hemos rescatado, pero esto no se está traduciendo en que ellos agradezcan este rescate ayudando a la economía de los ciudadanos. Al revés desahucian y sangran con sus intereses abusivos a personas que sólo quieren ganarse la vida.

Volviendo a los datos, el gobierno de Rajoy, se vanagloria de esa supuesta recuperación, aportando sólo los datos que le interesa. Ocultan otros que, por cierto, son los que más importan a los ciudadanos de a pie de este país. Hablan de que en el primer trimestre la economía española avanzó un 0'4 %, de que las exportaciones han subido un 4% en los dos primeros meses del año, de que el turismo sube un 7,2 % también en ese mismo trimestre. Entonces si todo es tan maravilloso ¿por qué hay casi 6 millones de parados? 

La Encuesta de población activa (EPA) referida a este primer trimestre muestra un descenso del número de demandantes de empleo de 2.300 personas. ¿Baja el paro? Técnicamente sí, aunque la cifra es ridícula en un país con casi 6 millones de parados. Pero la realidad es otra. La encuesta muestra como en España se sigue destruyendo empleo. La población activa ha descendido en 184.600 personas menos buscando trabajo, o porque se han ido o porque se han cansado de buscarlo a través de las oficinas públicas. Panorama desolador. ¿Dónde está la recuperación con 5.933.300 personas sin trabajo? ¿En serio señor Rajoy cree que España va bien con 736.900 hogares sin ingreso alguno?

http://economia.elpais.com/economia/2014/04/29/actualidad/1398754752_267733.html

Cuando Rajoy y el Partido Popular llegaron al poder a finales de 2011,  había 5.200.000 parados. En apenas dos años y medio de Gobierno el desempleo ha subido en mas de 700.000 personas. Y todo esto con una reforma que el gobierno tildó de solución al drama del paro. 

Más que solución, la reforma laboral de la señora Bañez, ha sido la causa de que la crisis se haya agravado. Y me refiero a la crisis que verdaderamente me importa que es la crisis de los hogares españoles. Esta reforma que ha maltratado a los trabajadores de este país ha dado la posibilidad a los empresarios de hacer prácticamente lo que quieran en su relación con los empleados. Las empresas se han saneado despidiendo a trabajadores casi gratis. Han despedido a 100 y han contratado a 20 para hacer el mismo trabajo y con menor sueldo. Negocio redondo para los empresarios. Ahora me explico que tengan los beneficios que tienen. Pero este beneficio no se traduce en que se genere empleo y el poco que se genera es de bajísima calidad.

Portada del diario El Mundo Enero de 2010


Si a esto le añadimos el empeoramiento de los servicios públicos, el encarecimiento de las tasas universitarias, de las tasas judiciales, el copago, o como prefiero llamarlo, el repago sanitario, entre otros atropellos a los ciudadanos, la calidad de vida de estos esta en caída libre.

Por tanto, ¿dónde está la supuesta recuperación de la que tanto hablan en Génova? Pero claro, las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina, tienen que vendernos humo como ya hicieron en la campaña electoral de 2011 diciendo que ellos eran la solución para España. Está en nuestras manos creerles y volver a caer en el error que nos ha llevado a la miseria de país que ahora tenemos.


miércoles, 28 de agosto de 2013

UN PAÍS ESQUIZOFRÉNICO

Vivimos malos tiempos en España. Hace poco más de 5 años parecíamos vivir en un paraíso. Todo iba viento en popa. El paro era el más bajo de toda la historia, un 8%, algo nunca visto en nuestro país. Pero todo era un espejismo, fruto de una burbuja que tarde o temprano iba a estallarse, y que iba a dejar ver las miserias de una economía que está lejos de ser moderna. La explosión de dicha burbuja se precipitó por una crisis a nivel mundial que nadie preveía. Los acontecimientos se desencadenaron y desnudó a un país que estaba emperifollado, donde las cosas parecían mejor de lo que en realidad estaban. La construcción era el motor económico de nuestro país, construcción que, por cierto, funcionaba gracias a las corruptelas políticas de alcaldes y presidentes autonómicos, en su mayoría del PP, aunque también del PSOE y de partidos nacionalistas como CIU. Se hicieron verdaderas barbaridades, se construyeron barriadas fantasma, sin la certeza de poder vender todas aquellas viviendas con aquellos precios desorbitados, sin colegios, ni centros de salud y sin apenas comercios. Se construyeron aeropuertos sin pasajeros, se acometieron obras faraónicas innecesarias, sólo con la intención de beneficiar a amigos de los dirigentes políticos de turno. Las administraciones públicas se endeudaron hasta las trancas pues pensaban que la gallina de los huevos de oro nunca dejaría de poner. Pero llegó el crack, y quedaron al descubierto nuestras verguenzas. Y en estas estamos. Hay que pagar la deuda. El país se endeudó, pero no para que los ciudadanos viviésemos mejor, que es para lo que debe endeudarse un país, se endeudó para beneficiar a algunos empresarios que ahora cuando pintan bastos, han huído hacia los emergentes, dejando con el culo al aire a millones de españoles. Como decía, hay que pagar la deuda. ¿Y como la pagamos? Pues según el Gobierno de Rajoy, cargándose el Estado de Bienestar. De tener una de las mejores sanidades del mundo, pasamos a tener una Sanidad caótica y con visos de privatizarse. La Educación va a pasar a ser un bien de lujo, con las becas en mínimos históricos. El paro al 26%, tasa que demuestra el fracaso absoluto de este país, con su gobierno a la cabeza. La mitad de la juventud sin empleo, lo que hace que muchos de ellos se hayan ido. No hay mayor fracaso para un país que sus jóvenes, muchos de ellos preparadísimos, se vayan fuera y sean partífices del enriquecimiento humano, social, y económico de otro país donde las cosas sí se estén haciendo bien. Ante este panorama los ciudadanos de bien nos sentimos desamparados. Los partidos políticos están más preocupados de tapar sus casos de corrupción para ganar elecciones y seguir chupando del bote que de solucionar los problemas del país, los grandes empresarios recogen beneficios y se van a buscar El Dorado a los países emergentes olvidando que se hicieron ricos en la vieja España, Europa está a por uvas, controlada ferozmente por Alemania, mientras los países del sur de Europa se desangran. Los banqueros echando a la gente de sus casas, con el permiso del Gobierno y sin dar crédito, habiendo sido rescatados con nuestro dinero. En medio de todo este revuelo, y haciendo leña del árbol caído aparecen los independentistas catalanes, tratando de culpabilizar sólo al Estado de la miseria de sus gentes, olvidando que ellos han gobernado Cataluña años y años, ¿algo de culpa tendrán no?, y tratando de sacar rédito electoral de una situación dificil para los ciudadanos y prometiéndoles el fin de sus penas cuando consigan una hipotética e imposible independencia. Lo peor es eso. Ellos saben que no cabe la independencia, que sería un suicidio y que el Estado no lo va a permitir, pero aún así siembran el odio en Cataluña manipulando a sus gentes que ven en España la culpa de sus problemas. La situación es esquizofrénica. Dan ganas de parar España y bajarse. Dan ganas de cargarse de arriba a abajo este país y volver a construirlo. ¿Qué podemos hacer? ¿A quién podemos acudir? Creo que la solución está en nosotros. La solidaridad mantiene a flote a este país. Pero tenemos que volver a la calle. Seguir luchando. Y castigar a quienes nos han llevado hasta aquí, a todos. Creo que pueden existir alternativas. Busquemos algún proyecto ilusionante, sensato. Las situaciones difíciles requieren decisiones sensatas, no rupturismos imposibles. Quizá haya que refundar este Estado. Volvernos a sentar todos y hacer de España un proyecto ilusionante para sus ciudadanos, un país que mire al futuro con ganas y no con miedo.

lunes, 30 de abril de 2012

¡MIENTEN!

Nos están mientiendo. El gobierno que eligieron los ciudadanos por mayoría absoluta en Noviembre nos miente. Y lo toleramos. ¿Y nos podemos considerar ciudadanos? La palabra ciudadano no está de moda. Implica muchas cosas. No sólo residir en un determinado territorio, sino además estar implicado en el correcto funcionamiento del mismo. No puede ser que unos poíticos para ganar unas elecciones digan una cosa y luego hagan otra. No puede ser, que por esár en el poder prometan cosas y luego las olviden. Gobiernan para los ciudadanos, nos deben a nosotros las explicaciones y nos deben el respeto que nos merecemos. Lo que ocurre es que la mayoría de los que votaron al Partido Popular lo hicieron como castigo al gobierno anterior y no por convencimiento, como si no existieran más alternativas que estos dos partidos. No le votaron creyendo en su honestidad y buenhacer, porque todos sabemos como han mentido enotras ocasiones (Prestige, guerra de Irak, atentados de Madrid). El Partido Popular tiene una larga experiencia en mentir, y no sólo estando en el poder. Cuando han estado en la oposición también han mentido, recordad que decían que la crisis era culpa de Zapatero y mirad como está el país ahora. ¡Basta ya! Ser ciudadano implica también exigir que cumplan su palabra. Nos han mentido y en numerosas ocasiones, hagamos un repaso: * No iba a abaratar el despido. La realidad es que le ha puesto en bandeja a los empresarios el poder hacer con el trabajador lo que le plazca. * No iba a subir los impuestos. Lo cierto es que se ha producido una subida del IRPF, pasando por alto una hipotética creación de un impuesto para los bancos y las grandes fortunas. * El IVA era, según la campaña del PP, intocable. Pero el señor Rajoy ya ha dicho que lo subirá en 2013. Os acordais de la famosa frase "el IVA de las chuches", criticando la subida que hizo en su día Zapatero, pues vuelve a faltar a la verdad. * Y la mayor de las mentiras, la crisis era culpa de Zapatero y el Partido Popular iba a solucionar nuestros males y el paro iba a bajar. La verdad es que el país está peor que nunca. Estamos al borde de un rescate, peor que Italia, cuando con el anterior gobierno no era así, el paro en máximos históricos y subiendo. Y encima tienen la desfachatez de asumir que vamos a ir a peor. No puede ser. Os elegimos y os pagamos para que solucioneis los problemas, no para que asumaís que esto va a peor. Pongan las medidas necesarias para que esto mejore. Exijámosles que gobiernen para nosotros y no para los que desde fuera piden cambios. Señor Rajoy nos ha mentido. Lo peor que puede hacer un político es mentir. Seamos ciudadanos en condiciones y exijamos que cumpla su palabra. Sino es así dimita señor Rajoy. Confio en los ciudadanos de este país. Andalucía y Asturias ya les han dado la espalda. Espero que la gente reflexione y luche en la calle y en las urnas para que no vuelvan a mentir.

domingo, 5 de febrero de 2012

NO HAY DERECHO A ESTO

Vuelvo a escribir en mi blog porque creo que debo transmitir mi indignación por lo que sucede en este país a todos los niveles. Parece que nada funciona, y es que en épocas de bonanza no se ven los defectos, hace falta que estemos viviendo una de las peores crisis que se recuerdan para darnos cuenta que España es un cachondeo. Y sólo se me ocurren unos culpables, los políticos. Cierto es que nosotros tenemos la capacidad de elegir, pero ellos no tienen la altura de miras suficiente para llevar las riendas de un país, y sobre todo, no tienen los suficientes bemoles para hacerle frente a los poderes fácticos (los empresarios, las agencias de rating, Estados Unidos, Alemania).

Porque sí, amigos, en España no manda el gobierno que elegimos democraticamente los españoles, mandan las empresas tanto nacionales como extranjeras, y mandan los países a cuyas empresas les interesa que nuestro país este controlado. Necesitamos un gobierno que tenga la suficiente fortaleza para tomar decisiones por sí solo, sin caer ante las presiones externas. Ese gobierno aún no ha nacido. Curiosamente tenemos partidos políticos que aún no han gobernado, pero nosotros estamos empeñados en darles el poder siempre a los mismos y ahora estamos viendo como esto nos está llevando al abismo.

Somos un país rico, de gente trabajadora, de jóvenes preparados, pero eso no importa, lo que importa es lo que desde una fría oficina de Nueva York decidan unos especuladores que trabajan para las agencias de calificación. Pues un gobierno serio, daría un golpe en la mesa. Intentaría crear otro tipo de economía donde para financiarse no se dependa de lo que aleatoriamente crean unos estraperlistas. Y evidentemente buscaría el apoyo de otros países, porque solos difícilmente podríamos reformar el sistema financiero.

Nos imponen que debemos recortar el déficit, lo aceptamos a rajatabla, a pesar de que esto supone que alcancemos los 5 millones de parados. A los señores de Moncloa les da igual, ellos tienen el sueldo asegurado. Hay más de 1 millón y medio de familias con todos sus miembros en paro, pero la prioridad, según este gobierno y el anterior es bajar el déficit, no el asegurarse de que los españoles puedan prosperar. A esto no hay derecho, trabajan para nosotros, nosotros somos la prioridad. En vez de tantos recortes, lo que deben conseguir es que las cosas funcionen bien.

No puede ser, por ejemplo, que personas que tienen pensiones altísimas tengan medicinas subvencionadas por la Seguridad social. No puede ser que determinados sujetos, que no tienen ni siquiera la intención de buscar trabajo, reciban ayuda del Estado. No puede ser que personas cuyos padres están forrados, estudien en universidades públicas. No puede ser que el Estado subvencione a la Iglesia católica.
Si todo esto se regulase, no se tendrían que hacer los recortes dramáticos que se están realizando.

Señores del Gobierno, controlen la evasión de impuestos de los grandes empresarios de este país. Señores del gobierno, las inspecciones laborales están para algo. Hay muchas personas que trabajan sin contrato y que, por tanto, no pagan impuestos. Sean duros con quienes defrauden al Estado. Controlen los precios de los bienes de primera necesidad, entre ellos la vivienda. Nos estamos jugando mucho, que millones de personas puedan vivir dignamente.

viernes, 24 de junio de 2011

PARTIDO POPULISTA O PARTIDO OPORTUNISTA


Se comenta que el Partido Popular va a cambiar de nombre. En Génova se están barajando dos opciones fundamentalmente: Partido Polpulista o Partido Oportunista. Quizá es lo mejor que pueden hacer porque su política en los últimos años es más acorde a estos nombres que al que tienen en la actualidad. La denominación actual es de 1989 cuando se funda este partido sobre la base de Alianza Popular, un partido que había tenido unos resultados bastante modestos en las elecciones que hasta ese momento se habían celebrado en España. Nació el Partido Popular, que pretendía acercarse al pueblo, e inició un giro al centro que le permitió heredar los votos del cada vez mas marchito CDS, conscientes de que la población española no comulgaba con el conservadurismo que proponían.

Es evidente que en los últimos años el PP tiene una nueva estrategia. A falta de proyectos ilusionantes para los españoles, su manera de ganar elecciones es muy sencilla. Al PP le da igual que haya gente en paro, que la economía española este en peligro. Y lo digo porque saben perfectamente lo importante que es la confianza para que los mercados vayan bien. Y ellos siguen sembrando dudas sobre la economia española. Cuando tendrían que hacer lo contrario, pues el trabajo de mucha gente está en juego. Pero a ellos les da lo mismo hasta que ganen las elecciones. Es más, creo que cuando vuelve a salir un mal dato económico, en Génova lo celebran aunque esto signifique que muchas más familias esten en peligro. No les importa el bienestar de los ciudadanos sino conseguir el poder cueste lo que cueste.

¿Alguien ha escuchado alguna propuesta del PP para reducir el paro? No, porque no la tienen. Se limitan a decir lo mal que lo hace el Gobierno socialista. ¡Vaya panorama!
Si esta es la alternativa que tenemos los españoles al actual Gobierno, preparemonos.

El populismo es la nueva estrategia del PP.Y lo hacen al más estilo Hugo Chavez. Saben lo que la gente quiere en estos momentos de crisis. Quieren una cabeza, un culpable, el presidente. Y utilizan la demagogia como arma política. En vez de ayudar a que la situación mejore, echan mas leña al fuego.Pero es que no quieren que la situación mejore, sólo quieren el poder.

En fin, populismo y oportunismo son las dos trazas de la nueva política del PP.